miércoles, 23 de noviembre de 2016

Limpia tu mente de prejuicios

      Como dije en mi primera publicación, lo más importante para mí en esta vida es el amor. No os vayáis por las ramas del enamoramiento, eso está muy bien y  me gusta mucho pero me refiero más bien al amor por la vida, amor por uno mismo y hacia los demás. Leídas estas primeras líneas supongo que ya tendréis una idea así a grandes rasgos, de qué hablaré en la publicación de hoy, comencemos.  
      Durante estas semanas que he estado ausente, he podido observar en diferentes personas cómo se ven a sí mismas, cómo hablan de ellas/os y cómo se valoran. En silencio, les escuché o las leí expresando sus sentimientos en redes sociales o a través de mensajes que me enviaban y he llegado a la conclusión de que existe un foco invisible, de esos que te apuntan a la cara pidiendo que digas toda la verdad ante alguien desconocido, que les apunta constantemente. Cierto es que no todas me dejaron esa misma sensación, las hubo de algunas que tienen muy claro quienes son y lo que quieren ser, de otras que fueron así pero que lo superaron y miran hacia delante, por ello son éstas las personas en las que no me centraré hoy al hablar pues me quedo tranquila, feliz y les doy la enhorabuena al ver que son capaces de verse así mismas y ser realistas con sus valoraciones.
      ¿Amor propio o egoísmo? Ésta es la pregunta clave que hasta el momento ni se plantearon las personas de las que vengo ha hablar. Desde pequeños nos educan para respetar y amar al prójimo pero no nos enseñan que antes de poder amar a los demás, tenemos que amarnos a nosotros mismos. Pongamos un claro ejemplo, cuando un bebé nace, éste ha de saber distinguir entre su propio cuerpo del resto del mundo. Al principio cree que es un todo, que su cuerpo se extiende más allá de sus extremidades hasta que es consciente de sí mismo y ve que existe un límite entre sus bracitos, sus piernas, su cabeza y el mundo que le rodea, es en ese momento cuando aprecia su mundo externo y valorará lo ajeno, cuando se ha dado cuenta de sí mismo. Pues bien, a lo que me refiero con dicho ejemplo es a que uno mismo ha de valorarse y amarse a sí mismo para poder valorar y apreciar al resto de la gente.       
      Unas frases que se quedaron grabadas en mi mente fueron las de una compañera mía de clase "si dijese eso sería ser creída, ¿qué pensaría la gente?" y otra la que dijo una de las personas más importantes en mi vida "yo no puedo ser tan egoísta", podéis imaginaros la cara que se me quedó al escuchar estas palabras... Cuando les hablé de mi postura, de la necesidad de tener amor propio y mirar por uno mismo, no podían creer lo que les estaba contando pero sí observé en sus caras que se les abría los ojos de par en par conforme iban escuchando mis palabras y me dí cuenta que les dejé una futura reflexión con ellas mismas, ¡perfecto!, primer paso alcanzado, ser conscientes de la posibilidad de valorarse y quererse. 
      Ahora me dirijo a vosotros lectores, ¿Os queréis u os dejáis sucumbir por el qué dirá la sociedad si lo hacéis? Adelante, quiérete. Rompe con esas cadenas y reconocete como persona respetable y merecedora de amor propio y ajeno, siéntete libre de juzgate a ti mismo con palabras llenas de amor, date ese capricho que tienes en mente desde hace tiempo y que por miedo al qué dirán o por postergar una y otra vez por cumplir antes los de los demás no te has dado el lujo de satisfacer. No es malo pensar en uno mismo, no os engañéis. Cuando intentamos querer a otros sin querernos a nosotros mismos pueden surgir sentimientos de ira, rabia, celos, etc. pues nos comparamos constantemente al no estar satisfechos con nosotros mismos, pero es lógico pues ni tiempo nos hemos dedicado para entendernos o valorarnos, sin ni siquiera pararnos a pensar si tenemos también esa cualidad o no, si tenemos de otras compensatorias o no, únicamente vemos lo bueno en otros sin conocernos, juzgamos sin más argumentos posibles, desnudos ante los demás.
      Empieza hoy mismo, dedícate de cinco a quince minutos cada día para pensar en tí, para escuchar tus propios pensamientos, para valorar cada parte de tu cuerpo, para apreciar la visión que los demás tienen sobre tí, para saber quién eres y quién quieres ser. Ten clara tu presencia en éste mundo, busca en tu interior quién eres realmente, tú "yo actual" y desmenuzate en componentes más pequeñitos cada parte de ti para conocerte bien.  Cuando seas consciente de tí mismo/a, podrás cambiar los rasgos de tu personalidad que no te gustan, podrás modificar o aceptar lo que menos te gusta o incluso darle una nueva perspectiva a lo que sientes hacia tí, darte una oportunidad de ser feliz contigo mismo/a. Piensa en la persona que te gustaría ser, compara tu "yo ideal" con tu "yo actual" y ponte manos a la obra en superarte a tí mismo sin tener que hacer la comparación con alguien externo pues sería de locos partir desde un punto inalcanzable pues no eres tú sino otra persona. Busca y transfórmate cada día en una versión mejorada de tí. Cuando seas capaz de encontrar el camino hacia el amor propio, podrás ver la belleza de las personas que te rodean sin tener que compararte con ellas sino que serás capaz de verlas como personas que aportan rasgos diferentes a este mundo igualmente tan válidos como los tuyos. 
      Os preguntaréis ¿Cómo puedo hacer para darme cuenta de mi misma? Pues bien, en esos minutos en los que te dedicaras tiempo para tí, puedes hacer muchos ejercicios sencillos como pueden ser anotar en un cuaderno las cosas que te gustan o no de tí, mirarte en el espejo y, aunque parezca ridículo (que ¡ojo! no lo es), di algo bonito de ti, analizar momentos en los que te has sentido libre de juicios y estuviste tranquilo/a contigo, valora que es lo que te gustaría llegar a ser, observa la lista que hiciste sobre lo que te gusta y lo que no e intenta buscar soluciones para las cosas que no te gustan tanto y recursos para potenciar las cosas buenas de ti mismo, como por ejemplo, si te gusta ayudar a los demás, apúntate a alguna asociación para ayudar a los más necesitados o si lo que no te gusta de ti es que eres cabezota por ejemplo, cuando surja una situación en la que has de dar tu brazo a torcer, simplemente hazlo, a ver qué sucede... cuando hables a los demás sobre tí, intenta decir cosas bonitas como por ejemplo "tengo mucha fuerza de voluntad, todo lo que empiezo lo acabo" o "me gusta mi sonrisa porque realmente parece sincera pues hasta sus arruguitas le salen y son muy bonitas", intenta no decir cosas negativas de tí misma o de compararte con el resto con un "sí, x persona tiene una inteligencia estupenda pero yo también soy muy listo/a" o "sí, es cierto que es más alto/a pero estoy agusto con mi estatura"... estos son recursos que me vienen ahora a la mente pero así hay miles que podéis utilizar. Al principio, como todo, cuesta pero cuanto antes empecéis antes notaréis un cambio positivo en vosotros mismos. ¿No os gustaría sonreír a la vida y sentiros libres de ser juzgados por los demás? ? ¿Sentir que tenéis el control de vuestra propia felicidad y autoestima? A mi personalmente me encanta decirme cosas bonitas y sonreir a la vida, valorar a los demás por lo que son y tienen, sentir que puedo disfrutar plenamente de ellas sin tener que juzgarlas o compararme con ellas sino verlas como externos a mí con sus propias cosas buenas y no tan buenas. Ser consciente de mí misma, quererme, valorarme y superarme a mí misma. Sin nada más que decir, os dejo espacio para pensar en vosotros mismos. Un abrazo y como siempre digo: sé feliz. 



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