viernes, 9 de diciembre de 2016

Pensamientos ajenos, responsabilidad de otros.

      Hoy os traigo un tema que me encanta y que fue el primero de muchos aprendizajes en el camino que decidí tomar, el camino del positivismo. Es un tema que me pareció que debía de compartir con vosotros/as en este momento puntual de mi vida. Pensé que éste aprendizaje ya formaba parte de mis esquemas mentales sin embargo, en ésta última semana me dí cuenta de que no era del todo cierto pues volví a caer en el error de creer que las opiniones de los demás sobre mí debían de afectarme más allá de un crecimiento personal. Fue entonces, al crear en mí, esas opiniones, sentimientos de tristeza y malestar cuando me dí cuenta de que algo no iba bien y que debía de dedicar un tiempo a meditar de dónde venían esas sensaciones realmente y si podía hacer algo para volver a mi estado normal, feliz y positivo. Como todo aprendizaje en ésta vida, antes de ser integrado como parte de uno mismo, habrá momentos en los que avances y otros en los que retrocedas, pero dependerá de uno mismo si quiere retomar su aprendizaje con más fuerza y aprender de los retrocesos o dejarse llevar y ser vencido dejando atrás todo logro alcanzado. Yo personalmente, seguiré hacia delante. 

      Dejemos las cosas claras, "todo pensamiento de otros/as personas tienen su origen en ellos/as mismos/as". Lo que quiero deciros con esta frase es que cada persona tiene sus propios pensamientos, sus propios esquemas mentales, tanto innatos como elaborados a lo largo de sus vidas. Tú mismo tienes tus propios esquemas mentales. Teniendo claro ésto, cuando una persona te dice, por ejemplo "Ese jersey rojo no te sienta nada bien" eres tú mismo quien debería de decidir si te gusta o no cómo te queda ese jersey pues puede que los esquemas que tiene esa persona que te lo dijo y los tuyos sean totalmente diferentes, mientras que esa persona puede que esté diciendo esa frase porque no le gusta el color rojo, de ninguna de las maneras y sea esa la única razón por la que dice no sentarte bien ese jersey, a ti puede ser que te apasione el color rojo y la manera en que queda sobre tu cuerpo. Centrándonos en cuestiones más profundas, en ocasiones, las personas hacen daño con sus palabras a otras personas, ¡incluso sin darse cuenta de ello! ¿Por qué? Lo cierto es que no lo tengo muy claro pues puede ser por miles de razones, pero lo que sí tengo claro es que de nosotros mismos depende si queremos que nos afecten o no. Esos pensamientos, opiniones, juicios, etc. se han producido dentro de sus cabezas, no de la tuya, así que es problema de ellos si quieren seguir pensando de esa manera o seguir con esos mismos esquemas mentales pero tú, tú puedes verlos desde fuera, saber que esos no son tus pensamientos, opiniones, juicios y saber que tú tienes otros distintos. Darte cuenta de que el problema no está en tí sino que el problema está en las cabezas de otras personas. Es un trabajo muy forzoso el ser consciente de ello pues dejamos que nos hagan daño continuamente personas cercanas, otras más lejanas o incluso con los medios de comunicación con sus pensamientos y opiniones. 

      Pues bien, ese es "tú poder", único y exclusivo, y no has de dejar en manos de otras personas ese poder. Si lo hiciésemos, estaríamos modificando nuestros propios esquemas para asemejarlos a otras personas y ya no serán nuestros, sino de otros. Habrás cedido tú "poder" provocando en ti sentimientos de opresión,  te empezarán a surgir dudas, miedos, sentimientos de culpa, negatividad... y todo porque ya no tienes tú el control sobre tu mente,  ya no eres tú quien decide cómo y qué has de pensar. No permitas que los demás te hagan daño con sus palabras proyectando en ti una sombra que no te deja ver tu propia persona, única y exclusiva. Libérate de los pensamientos y opiniones de los demás. La impotencia del no poder hacer nada se desvanece cuando sabes que, a pesar de no poder cambiar el pensamiento de esa persona, puedes cambiar tus propios pensamientos y no dejarte arrastrar por palabras que no hacen más que crear en tí sentimientos negativos. Cuando hayas comprendido que los demás no tienen poder sobre tí, sus palabras y pensamientos dejarán de afectar. 

      El trabajo comienza aquí, cuando se es consciente del poder que cada uno tiene en su interior. Cada persona será un mundo y tendrá sus métodos para ser consciente de cuándo alguien le está robando su propio control y actuará de una u otra manera para lidiar con ello.  Os diré cual es el que me funciona a mí hasta día de hoy, que no por ello quiere decir que no encuentre a lo largo de mi camino diferentes formas de actuar pues como dije en otra publicación, todo está en continuo cambio. Lo primero que me ocurre cuando cedo el control de mis pensamientos a terceros es que mis pensamientos se pueden volver un poco negativos, me siento triste, enojada... Es ese momento en el que me paro a pensar de dónde vienen realmente esos sentimientos, si me los provoqué yo misma o si vienen de otras personas. El primer paso es encontrar el motivo por el que estoy así, cuando me doy cuenta de que no son cosa mía, me paro a pensar si me hacen bien o me hacen mal. El segundo paso es buscar un momento en que sepa que voy a poder estar sola y tranquila para poder meditar sobre lo que me está sucediendo y es ahí cuando realizo el tercer paso, me digo a mi misma que esos no son mis pensamientos y le digo a la persona de los que proceden (aunque no esté presente en ese momento) que me parece bien lo que siente o piensa pero que le devuelvo sus pensamientos porque yo ya tengo unos propios y no los necesito. 

      Éste ejercicio lo realizo todas las veces que sean necesarias pues a veces con una sola vez no se soluciona porque al rato vuelven a aparecer los mismos sentimientos, es por ello que es un trabajo forzoso, porque ha de ser constante. Poco a poco soy capaz de despejar mi mente más rápido de estos pensamientos ajenos que van surgiendo. Además de ello, a veces si es necesario porque los mensajes que me han llegado de terceros son muy duros conmigo, me planto delante del espejo para decirme realmente que es lo que pienso de mí y decírmelo a los ojos. Con este ejercicio refuerzo mis propios pensamientos además de sentir como si otra persona me estuviese diciendo lo que yo sé de mí misma y quiero escuchar en esos momentos. Son los dos ejercicios que realizo cuando siento que no tengo el control de mis propios pensamientos, y por lo que hasta hoy he podido ver, me han funcionado muy bien.

      Ahora te toca a tí ser el/la dueño/a de tus propios pensamientos, de tu vida así que sé consciente de ello, lucha por tí  cada día para poder ser feliz y estar agusto contigo mismo/a. Encuentra tus propios métodos por los cuales puedas liberarte de los pensamientos de otras personas, deshazte de esa carga que han puesto a tus espaldas que lo único que hace es agotarte, que te retrasa en tu crecimiento personal, se consciente de ello, encuentra tu propia verdad, se libre, se feliz.