jueves, 7 de abril de 2016

Camina hacia el lado positivo de la vida

      Hace unos días tuve la suerte de conocer a una persona que me motivó para intentar sacar un pedacito de él que creía que ya no existía y que le dejé ver en parte, pues aún le queda camino por recorrer. Sólo espero que nuestra charla le sirviese de algo, aunque sé perfectamente que no fue en vano y que volveré a encontrarme con él más adelante o más bien con su nuevo ÉL. 
      Realmente no se si creer que en la vida las cosas suceden por casualidad sin embargo, ese es un tema en el que no me voy a centrar por ahora. Mientras recogía unos trastos, apareció él, al principio no me dijo más que cuatro palabras pero al ver que yo me mostraba receptiva y le escuchaba, empezó a extender rápidamente la conversación con total confianza. Todo fue muy rápido y de seguida comenzó a hablarme sobre su mayor preocupación, la negatividad. Éste hombre, de unos 60 años, empezó a contarme que en su vida todo es negativo y que nada bueno le sucede a pesar de querer hacer siempre las cosas bien. Me mantuve en silencio durante un rato escuchando todo cuento me decía hasta el momento en el que decidí que era suficiente. En ese preciso instante le hice entender que no dejaría que siguiese por ese camino y le dirigí más bien hacia el mío. Le pregunté "¿es que no cree que le pase nada bueno? ¿Cree realmente que no le sucede nada bueno?", enseguida en el rostro del señor se reflejó una incertidumbre un tato opaca. Tras unos segundos de silencio, afirmó que así era, que no veía nada bueno en su vida, fue entonces cuando le dije que precisamente en ese instante le estaba sucediendo algo bueno, le dije que estaba siendo escuchado atentamente y que si seguía ahí era porque la chara le estaba gustando, de seguida vi dejar caer media sonrisilla. Sorprendido y con una mirada entre incredulidad y curiosidad, se quedó en silencio dejando que fuese ahora yo quien hablase, supongo que algo agradable hubo de escuchar en mis palabras. 
      Imagina que tienes entre tus manos un vaso con agua turbia, dirígete hacia el grifo más cercano y ponlo bajo él, ábrelo y deja caer el agua limpia. ¿Qué es lo que sucede? ¿Ves salir el agua turbia quedando en el interior del vaso el agua clara? Bien, pues ésta es la metáfora que siempre utilizo para hablar sobre dejar de aferrarse a lo negativo y centrarse más en lo positivo, que es mi manera de vivir y ver la vida. Creo realmente que las personas tenemos una cualidad extraordinaria para centrarnos en las cosas negativas que pasan a nuestro alrededor y es que si preguntásemos al azar a cualquier persona de la calle si tiene alguna preocupación o si le ha pasado algo "malo" últimamente, expondría tal retahíla de sucesos cual mago sacando pañuelos de la manga se tratase. Sin embargo, si la pregunta fuese al contrario, "cuéntame, ¿Qué cosas buenas te han sucedido hoy o en estos días?" sus mentes realizarían un viaje astral hacia otros mundos paralelos en busca de alguna respuesta divina sacada del mismo cielo... Puede que haya exagerado un poco, pero así es en cierto modo, os reto a hacer la prueba sino. 
      Sé que no es nada fácil deshacerse de una conducta tan enraizada aunque también sé que sí es posible eliminarla o por lo menos disminuirla. Si nos paráramos a pensar un poco en toda frase que sale de nuestra boca o de las bocas ajenas, seríamos conscientes de la infinidad de frases o palabras negativas que salen de ellas. Si fuésemos capaces de realizar este simple ejercicio, podríamos hacer grandes cambios tanto en nosotros mismos cómo en los demás hacia ellos mismos o en la manera que tienen de dirigirse a nosotros. Si analizásemos lo que decimos, seríamos capaces de cambiar nuestras palabras, nuestros pensamientos e incluso nuestra actitud. Sin darnos cuenta, mediante este tipo de frases o palabras, nos estamos dando una continua retroalimentación negativa, incluso hay momentos en que repetimos a lo largo del día estas mismas frases o contenidos a distintas personas con las que nos encontramos, cuando lo que deberíamos de hacer es olvidar estos pensamientos sin darles mayor importancia ni dejar que se hagan con cada repetición más fuertes. 
      Os invito a que analicéis las frases que decís a lo largo del día, cómo las expresáis y si son estas negativas o positivas. También os invito a haceros la pregunta ¿Qué cosas buenas os han pasado hoy?Seamos conscientes de lo que decimos y lo que nos sucede. Cambiemos nuestras frases y palabras, busquemos el lado bueno de lo que nos pasa a lo largo de día. Cómo ya he dicho antes y es importante tenerlo en cuenta, al principio es un trabajo arduo, pero ánimo pues no es imposible. Transforma las frases que vayas a decir o evita decirlas, no cuentes una y otra vez las mismas historias negativas pues éstas te volverán a dar una bofetada en tu cerebro y estado de ánimo dejándote cada vez más hecho polvo e intenta a su vez evitar que las demás personas te cuenten una y otra vez lo malo que les pasó, pídeles que te cuenten algo agradable. Busca al final del día entre las cosas que te han ido sucediendo, momentos en los que te has sentido a gusto y feliz, cruzarte con un amigo que hacía tiempo que no veías, ver el amanecer, que te dediquen una sonrisa una persona por la calle, un olor agradable, cualquier cosa es válida si te hizo sentir bien. Recuerda esas cosas buenas, haz que disminuya la fuerza que tenían las cosas negativas y da más importancia a lo que realmente importa, las cosas positivas. Verás como poco a poco todo va cambiando, tus recuerdos se van acumulando de sensaciones y sucesos positivos, lo negativo toma otra consideración y vas siendo cada vez más consciente de las cosas buenas, por muy insignificantes que puedan parecer ser. Porque recuerda que al fin y al cabo, lo más importante para sentirse vivo es ser feliz y eso por mucho esfuerzo que conlleve, merece la pena.