viernes, 15 de julio de 2016

El reflejo de una sonrisa que proviene del más puro sentimiento de amistad.

      Hace algún tiempo que no escribo en el blog, hay personas que me han preguntado si seguiré publicando, a lo cual les respondo que sí, claro que seguiré haciéndolo, siempre y cuando tenga algo en mente que quiera compartir con todos vosotros. El motivo de la demora fue que decidí emplear más tiempo con mi gente, tanto con mi familia como con mis amigos. Y éste es precisamente el tema del que vengo a hablar hoy. 

      Casi todos los pensamientos que hoy en día tenemos cada uno de nosotros se han ido formando desde bien pequeños, y es que tanto nuestros seres queridos, los más cercanos ya sean familia o amigos, la escuela, los medios de comunicación o la sociedad en sí nos han ido moldeando. Ahora bien, mi pregunta de hoy es la siguiente: esa educación que nos han ido introduciendo, ¿Es la más correcta o bien nos han introducido muchas ideas que son destructivas para nosotros mismos y para nuestro alrededor? Pongamos un ejemplo muy típico y que todos habremos escuchado en algún momento para que así podamos entendernos con lo que quiero plasmar. Cuando llegaban las notas de los exámenes, nos hemos comparado una y otra vez con nuestros amigos o enemigos a ver quien obtuvo la mejor nota. ¿Creeis que esa es la mejor actitud? ¿Qué opináis si en vez de habernos comparado con otros, nos hubiésemos fijado en nosotros mismos? Ahora, tal vez te hayas dado cuenta con el paso de los años de lo poco que te sirvió y sirve el compararse con los demás en vez de mirarse a uno mismo, cuantos sentimientos de odio, celos, ira, rabia, sentimientos de inferioridad, tristeza o culpa hemos ido acumulando que no sirven para nada, es por esta razón que me gustaría que fuésemos conscientes y a nuestras futuras personitas que aún están en esta fase donde son esponjas, les brindemos este conocimiento, de no compararnos con los demás, para poder crecer más felizmente y que si conocemos el caso de personas que no son tan pequeñas y aún siguen con estas mentalidades, les comentemos lo mismo por si le interesa seguir siendo igual o reflexionar las cosas y tener en cuenta la posibilidad de cambiar. 

      A lo que vengo a decir con todo esto es que como bien dije en el post anterior, hay que saber quererse a uno mismo pero también es muy importante querer a los demás pues el amor que te pueden proporcionar puede hacer de tu día un día mucho mejor en el que podáis compartir miles de experiencias que puedan ser recordadas en un futuro. 

      Decidí empezar a trabajar en ello e intentar ver a las personas tal cual son, con sus "defectos y virtudes", lo pongo entre comillas porque lo que para mi puede parecer un defecto o una virtud, para otros pueden ser lo contrario. Intento mirar un poco más allá de mi ego y aprender a conocer a las personas que están cerca de mí, las observo y pienso el porqué de sus sentimientos, de sus actos. 

      Voy a confesaros una cosa que antes me daba vergüenza incluso decirlo pero que ahora no tengo reparo alguno pues mi trabajo me ha costado y he logrado superar esa barrera que me hacía alejarme de las personas que pudiese conocer y que me hacía sentirme inferior. Hace un tiempo, era una persona que sentía celos de otras por el simple hecho que me comparaba con ellas, solía estar de mal humor cuando me acercaba a ellas porque me centraba tanto en lo que yo no tenía y ellas sí que dejaba escapar el momento tan agradable que podría haber pasado junto a ellas. Un día me vi por casualidad en el espejo después de un paseo con una de esas personas y me ví con una cara muy seria que me llegó a asustar, ¡No me reconocí!, algo no funcionaba bien dentro de mí, algo había que cambiar. Fue en ese momento en el que abrí de par en par los ojos y me pregunté por qué me hacía ese daño pues estaba como si hubiese envejecido ¡¡20 años o más!! No sabía como cambiar ese estado, estuve días con el mismo sentimiento y odiandome por sentirlo hasta que me planteé que tal vez no me quería lo suficiente a mí misma además de que había dejado que algo externo me influenciase a la hora de quererme como puede ser por medios de comunicación donde te introducen ideas erróneas de que es lo aceptado en sociedad como "bello" o por personas que te dicen una y otra vez frases que han aprendido las cuales te hunden sin quererlo tanto a ellas mismas como a uno, como puede ser "nunca llegaré a ser tan guapa como la chica del anuncio X", "Si no te esfuerzas, X persona vale más que tú y no lograrás superarla"  o "Si te maquillas puedes estar más guapa" por ejemplo,  frases que a simple vista parecen inofensivas y puede parecer absurdo que interrumpa tu felicidad, pero que sí lo hacen... Decidí ir al espejo nuevamente y mirarme, mirarme fijamente, plantarme cara, luchar conmigo misma para saber que sí hay cosas de mí que me encantan, que tengo cualidades que no podrán tener otras personas pues no son yo y así mismo saber que no puedo estar comparandome con los demás pues yo no soy ellos. 

      He aquí la cuestión en sí, ¿Sí tú no eres él o ella, porque te comparas con un imposible? Valora lo que tú tienes tanto como lo que tienen los demás. Cada persona es un mundo y consigo aportan su granito a esta vida, ¡No pretendas tenerlo todo! deja que los demás también aporten lo que tienen y valoralo. Ahora miro a las personas con otros ojos, valoro sus esfuerzos y lo que les viene de serie jejeje son personas únicas dispuestas a aportar lo mismo que tú, lo que tienen. Si te pasas el día comparandote con los demás, nunca podrás ser feliz en total plenitud pues careces de algo que jamás tendrás igual que otra persona. ¿De qué sirve malgastar tanto tiempo y esfuerzo en ello? ¿No sería mejor centrarte en tus posibilidades, en tus cualidades, en potenciar todo aquello que puedes aportar y así sentirte mejor? Mira a los demás con entusiasmo como si estuvieses viendo una película que llevabas tiempo queriendo ver, como si estuvieses viendo algo que jamás antes habías visto, abre bien todos tus sentidos y disfruta del paisaje tan bonito, del sonido de sus voces, del tacto de su piel, de la fragancia que desprenden o de saborear cada instante que pases junto a ellas. Cuando comprendas todo esto, llegará el día en el que te topes frente al espejo y veas el reflejo de una gran sonrisa como me ocurrió a mí, una sonrisa provocada por esas personas y experiencias que viviste junto a ellas ese día,  esa sensación que solo una verdadera amistad o vínculo puede proporcionar en la que te dejas llevar por el momento, disfrutar de las personas y ver más allá de uno mismo para disfrutar de los demás. Siéntete libre, rompe las cadenas que la sociedad impone y disfruta, sé consciente de las señales negativas que inundan tus sentimientos y lucha contra ello, tú puedes, claro que puede ser difícil pero creeme cuando te digo que merece la pena intentarlo, como siempre os digo y así acabo mi publicación de hoy, sé feliz.