viernes, 9 de diciembre de 2016

Pensamientos ajenos, responsabilidad de otros.

      Hoy os traigo un tema que me encanta y que fue el primero de muchos aprendizajes en el camino que decidí tomar, el camino del positivismo. Es un tema que me pareció que debía de compartir con vosotros/as en este momento puntual de mi vida. Pensé que éste aprendizaje ya formaba parte de mis esquemas mentales sin embargo, en ésta última semana me dí cuenta de que no era del todo cierto pues volví a caer en el error de creer que las opiniones de los demás sobre mí debían de afectarme más allá de un crecimiento personal. Fue entonces, al crear en mí, esas opiniones, sentimientos de tristeza y malestar cuando me dí cuenta de que algo no iba bien y que debía de dedicar un tiempo a meditar de dónde venían esas sensaciones realmente y si podía hacer algo para volver a mi estado normal, feliz y positivo. Como todo aprendizaje en ésta vida, antes de ser integrado como parte de uno mismo, habrá momentos en los que avances y otros en los que retrocedas, pero dependerá de uno mismo si quiere retomar su aprendizaje con más fuerza y aprender de los retrocesos o dejarse llevar y ser vencido dejando atrás todo logro alcanzado. Yo personalmente, seguiré hacia delante. 

      Dejemos las cosas claras, "todo pensamiento de otros/as personas tienen su origen en ellos/as mismos/as". Lo que quiero deciros con esta frase es que cada persona tiene sus propios pensamientos, sus propios esquemas mentales, tanto innatos como elaborados a lo largo de sus vidas. Tú mismo tienes tus propios esquemas mentales. Teniendo claro ésto, cuando una persona te dice, por ejemplo "Ese jersey rojo no te sienta nada bien" eres tú mismo quien debería de decidir si te gusta o no cómo te queda ese jersey pues puede que los esquemas que tiene esa persona que te lo dijo y los tuyos sean totalmente diferentes, mientras que esa persona puede que esté diciendo esa frase porque no le gusta el color rojo, de ninguna de las maneras y sea esa la única razón por la que dice no sentarte bien ese jersey, a ti puede ser que te apasione el color rojo y la manera en que queda sobre tu cuerpo. Centrándonos en cuestiones más profundas, en ocasiones, las personas hacen daño con sus palabras a otras personas, ¡incluso sin darse cuenta de ello! ¿Por qué? Lo cierto es que no lo tengo muy claro pues puede ser por miles de razones, pero lo que sí tengo claro es que de nosotros mismos depende si queremos que nos afecten o no. Esos pensamientos, opiniones, juicios, etc. se han producido dentro de sus cabezas, no de la tuya, así que es problema de ellos si quieren seguir pensando de esa manera o seguir con esos mismos esquemas mentales pero tú, tú puedes verlos desde fuera, saber que esos no son tus pensamientos, opiniones, juicios y saber que tú tienes otros distintos. Darte cuenta de que el problema no está en tí sino que el problema está en las cabezas de otras personas. Es un trabajo muy forzoso el ser consciente de ello pues dejamos que nos hagan daño continuamente personas cercanas, otras más lejanas o incluso con los medios de comunicación con sus pensamientos y opiniones. 

      Pues bien, ese es "tú poder", único y exclusivo, y no has de dejar en manos de otras personas ese poder. Si lo hiciésemos, estaríamos modificando nuestros propios esquemas para asemejarlos a otras personas y ya no serán nuestros, sino de otros. Habrás cedido tú "poder" provocando en ti sentimientos de opresión,  te empezarán a surgir dudas, miedos, sentimientos de culpa, negatividad... y todo porque ya no tienes tú el control sobre tu mente,  ya no eres tú quien decide cómo y qué has de pensar. No permitas que los demás te hagan daño con sus palabras proyectando en ti una sombra que no te deja ver tu propia persona, única y exclusiva. Libérate de los pensamientos y opiniones de los demás. La impotencia del no poder hacer nada se desvanece cuando sabes que, a pesar de no poder cambiar el pensamiento de esa persona, puedes cambiar tus propios pensamientos y no dejarte arrastrar por palabras que no hacen más que crear en tí sentimientos negativos. Cuando hayas comprendido que los demás no tienen poder sobre tí, sus palabras y pensamientos dejarán de afectar. 

      El trabajo comienza aquí, cuando se es consciente del poder que cada uno tiene en su interior. Cada persona será un mundo y tendrá sus métodos para ser consciente de cuándo alguien le está robando su propio control y actuará de una u otra manera para lidiar con ello.  Os diré cual es el que me funciona a mí hasta día de hoy, que no por ello quiere decir que no encuentre a lo largo de mi camino diferentes formas de actuar pues como dije en otra publicación, todo está en continuo cambio. Lo primero que me ocurre cuando cedo el control de mis pensamientos a terceros es que mis pensamientos se pueden volver un poco negativos, me siento triste, enojada... Es ese momento en el que me paro a pensar de dónde vienen realmente esos sentimientos, si me los provoqué yo misma o si vienen de otras personas. El primer paso es encontrar el motivo por el que estoy así, cuando me doy cuenta de que no son cosa mía, me paro a pensar si me hacen bien o me hacen mal. El segundo paso es buscar un momento en que sepa que voy a poder estar sola y tranquila para poder meditar sobre lo que me está sucediendo y es ahí cuando realizo el tercer paso, me digo a mi misma que esos no son mis pensamientos y le digo a la persona de los que proceden (aunque no esté presente en ese momento) que me parece bien lo que siente o piensa pero que le devuelvo sus pensamientos porque yo ya tengo unos propios y no los necesito. 

      Éste ejercicio lo realizo todas las veces que sean necesarias pues a veces con una sola vez no se soluciona porque al rato vuelven a aparecer los mismos sentimientos, es por ello que es un trabajo forzoso, porque ha de ser constante. Poco a poco soy capaz de despejar mi mente más rápido de estos pensamientos ajenos que van surgiendo. Además de ello, a veces si es necesario porque los mensajes que me han llegado de terceros son muy duros conmigo, me planto delante del espejo para decirme realmente que es lo que pienso de mí y decírmelo a los ojos. Con este ejercicio refuerzo mis propios pensamientos además de sentir como si otra persona me estuviese diciendo lo que yo sé de mí misma y quiero escuchar en esos momentos. Son los dos ejercicios que realizo cuando siento que no tengo el control de mis propios pensamientos, y por lo que hasta hoy he podido ver, me han funcionado muy bien.

      Ahora te toca a tí ser el/la dueño/a de tus propios pensamientos, de tu vida así que sé consciente de ello, lucha por tí  cada día para poder ser feliz y estar agusto contigo mismo/a. Encuentra tus propios métodos por los cuales puedas liberarte de los pensamientos de otras personas, deshazte de esa carga que han puesto a tus espaldas que lo único que hace es agotarte, que te retrasa en tu crecimiento personal, se consciente de ello, encuentra tu propia verdad, se libre, se feliz. 


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Limpia tu mente de prejuicios

      Como dije en mi primera publicación, lo más importante para mí en esta vida es el amor. No os vayáis por las ramas del enamoramiento, eso está muy bien y  me gusta mucho pero me refiero más bien al amor por la vida, amor por uno mismo y hacia los demás. Leídas estas primeras líneas supongo que ya tendréis una idea así a grandes rasgos, de qué hablaré en la publicación de hoy, comencemos.  
      Durante estas semanas que he estado ausente, he podido observar en diferentes personas cómo se ven a sí mismas, cómo hablan de ellas/os y cómo se valoran. En silencio, les escuché o las leí expresando sus sentimientos en redes sociales o a través de mensajes que me enviaban y he llegado a la conclusión de que existe un foco invisible, de esos que te apuntan a la cara pidiendo que digas toda la verdad ante alguien desconocido, que les apunta constantemente. Cierto es que no todas me dejaron esa misma sensación, las hubo de algunas que tienen muy claro quienes son y lo que quieren ser, de otras que fueron así pero que lo superaron y miran hacia delante, por ello son éstas las personas en las que no me centraré hoy al hablar pues me quedo tranquila, feliz y les doy la enhorabuena al ver que son capaces de verse así mismas y ser realistas con sus valoraciones.
      ¿Amor propio o egoísmo? Ésta es la pregunta clave que hasta el momento ni se plantearon las personas de las que vengo ha hablar. Desde pequeños nos educan para respetar y amar al prójimo pero no nos enseñan que antes de poder amar a los demás, tenemos que amarnos a nosotros mismos. Pongamos un claro ejemplo, cuando un bebé nace, éste ha de saber distinguir entre su propio cuerpo del resto del mundo. Al principio cree que es un todo, que su cuerpo se extiende más allá de sus extremidades hasta que es consciente de sí mismo y ve que existe un límite entre sus bracitos, sus piernas, su cabeza y el mundo que le rodea, es en ese momento cuando aprecia su mundo externo y valorará lo ajeno, cuando se ha dado cuenta de sí mismo. Pues bien, a lo que me refiero con dicho ejemplo es a que uno mismo ha de valorarse y amarse a sí mismo para poder valorar y apreciar al resto de la gente.       
      Unas frases que se quedaron grabadas en mi mente fueron las de una compañera mía de clase "si dijese eso sería ser creída, ¿qué pensaría la gente?" y otra la que dijo una de las personas más importantes en mi vida "yo no puedo ser tan egoísta", podéis imaginaros la cara que se me quedó al escuchar estas palabras... Cuando les hablé de mi postura, de la necesidad de tener amor propio y mirar por uno mismo, no podían creer lo que les estaba contando pero sí observé en sus caras que se les abría los ojos de par en par conforme iban escuchando mis palabras y me dí cuenta que les dejé una futura reflexión con ellas mismas, ¡perfecto!, primer paso alcanzado, ser conscientes de la posibilidad de valorarse y quererse. 
      Ahora me dirijo a vosotros lectores, ¿Os queréis u os dejáis sucumbir por el qué dirá la sociedad si lo hacéis? Adelante, quiérete. Rompe con esas cadenas y reconocete como persona respetable y merecedora de amor propio y ajeno, siéntete libre de juzgate a ti mismo con palabras llenas de amor, date ese capricho que tienes en mente desde hace tiempo y que por miedo al qué dirán o por postergar una y otra vez por cumplir antes los de los demás no te has dado el lujo de satisfacer. No es malo pensar en uno mismo, no os engañéis. Cuando intentamos querer a otros sin querernos a nosotros mismos pueden surgir sentimientos de ira, rabia, celos, etc. pues nos comparamos constantemente al no estar satisfechos con nosotros mismos, pero es lógico pues ni tiempo nos hemos dedicado para entendernos o valorarnos, sin ni siquiera pararnos a pensar si tenemos también esa cualidad o no, si tenemos de otras compensatorias o no, únicamente vemos lo bueno en otros sin conocernos, juzgamos sin más argumentos posibles, desnudos ante los demás.
      Empieza hoy mismo, dedícate de cinco a quince minutos cada día para pensar en tí, para escuchar tus propios pensamientos, para valorar cada parte de tu cuerpo, para apreciar la visión que los demás tienen sobre tí, para saber quién eres y quién quieres ser. Ten clara tu presencia en éste mundo, busca en tu interior quién eres realmente, tú "yo actual" y desmenuzate en componentes más pequeñitos cada parte de ti para conocerte bien.  Cuando seas consciente de tí mismo/a, podrás cambiar los rasgos de tu personalidad que no te gustan, podrás modificar o aceptar lo que menos te gusta o incluso darle una nueva perspectiva a lo que sientes hacia tí, darte una oportunidad de ser feliz contigo mismo/a. Piensa en la persona que te gustaría ser, compara tu "yo ideal" con tu "yo actual" y ponte manos a la obra en superarte a tí mismo sin tener que hacer la comparación con alguien externo pues sería de locos partir desde un punto inalcanzable pues no eres tú sino otra persona. Busca y transfórmate cada día en una versión mejorada de tí. Cuando seas capaz de encontrar el camino hacia el amor propio, podrás ver la belleza de las personas que te rodean sin tener que compararte con ellas sino que serás capaz de verlas como personas que aportan rasgos diferentes a este mundo igualmente tan válidos como los tuyos. 
      Os preguntaréis ¿Cómo puedo hacer para darme cuenta de mi misma? Pues bien, en esos minutos en los que te dedicaras tiempo para tí, puedes hacer muchos ejercicios sencillos como pueden ser anotar en un cuaderno las cosas que te gustan o no de tí, mirarte en el espejo y, aunque parezca ridículo (que ¡ojo! no lo es), di algo bonito de ti, analizar momentos en los que te has sentido libre de juicios y estuviste tranquilo/a contigo, valora que es lo que te gustaría llegar a ser, observa la lista que hiciste sobre lo que te gusta y lo que no e intenta buscar soluciones para las cosas que no te gustan tanto y recursos para potenciar las cosas buenas de ti mismo, como por ejemplo, si te gusta ayudar a los demás, apúntate a alguna asociación para ayudar a los más necesitados o si lo que no te gusta de ti es que eres cabezota por ejemplo, cuando surja una situación en la que has de dar tu brazo a torcer, simplemente hazlo, a ver qué sucede... cuando hables a los demás sobre tí, intenta decir cosas bonitas como por ejemplo "tengo mucha fuerza de voluntad, todo lo que empiezo lo acabo" o "me gusta mi sonrisa porque realmente parece sincera pues hasta sus arruguitas le salen y son muy bonitas", intenta no decir cosas negativas de tí misma o de compararte con el resto con un "sí, x persona tiene una inteligencia estupenda pero yo también soy muy listo/a" o "sí, es cierto que es más alto/a pero estoy agusto con mi estatura"... estos son recursos que me vienen ahora a la mente pero así hay miles que podéis utilizar. Al principio, como todo, cuesta pero cuanto antes empecéis antes notaréis un cambio positivo en vosotros mismos. ¿No os gustaría sonreír a la vida y sentiros libres de ser juzgados por los demás? ? ¿Sentir que tenéis el control de vuestra propia felicidad y autoestima? A mi personalmente me encanta decirme cosas bonitas y sonreir a la vida, valorar a los demás por lo que son y tienen, sentir que puedo disfrutar plenamente de ellas sin tener que juzgarlas o compararme con ellas sino verlas como externos a mí con sus propias cosas buenas y no tan buenas. Ser consciente de mí misma, quererme, valorarme y superarme a mí misma. Sin nada más que decir, os dejo espacio para pensar en vosotros mismos. Un abrazo y como siempre digo: sé feliz. 



lunes, 14 de noviembre de 2016

Aceptar que se acaba es poder crear un final feliz.

      Todo tiene un comienzo, todo tiene un final. En nuestro viaje por la vida vamos a abrir miles de puertas que nos traerán momentos únicos pero al igual que las puertas se abren, también se pueden cerrar. Por este simple motivo, deberíamos de exprimir cada instante mientras la puerta aún sigue abierta. 

      Hay infinidad de historias que vamos a ir viviendo a lo largo de la vida, el comienzo del curso escolar, relaciones con nuevos amigos, el primer auto, el proceso de curación ante un fallecimiento, la ruptura de una relación, planificar un viaje y hacerlo... Cada uno de ellos más largo o más corto, más difícil o más fácil, lleno de emociones o con un proceso lento en el que parece que las cosas no avanzan, pero lo que es indudable en todas ellas es que siempre habrá un comienzo y un final. Hace ya un tiempo escribí un post en el que decía que la vida eran momentos, que aprovechásemos cada uno de ellos porque al igual que vienen se van. La vida está en constante cambio, cambian las personas, cambiar los entornos, cambias tú mismo y todo ello trae consigo unas consecuencias, la adaptación a ese cambio, tú transformación junto a ese cambio o el soltarte de ese cambio que sucedió y buscar tu propio camino más adecuado a tí. 

      Hoy he decidido aceptar que una historia de mi vida terminó, y hoy es cuando después de varias semanas acepto este cambio y dejo marchar mis pensamientos negativos de que algo acabó, hoy vivo libre pues acepté que todo ha cambiado y que no he de sentirme mal por ello sino que he de seguir hacia delante recordando los momentos tan buenos que viví durante esa historia y vivo con ganas de sumergirme en las nuevas que ya han comenzado a escribirse y de otras que aún están por venir. Puede que os preguntéis cómo se puede hacer dicha afirmación, cómo se es posible seguir hacia delante y aceptar que algo ha llegado a su fin, pues bien, os contaré cómo llegué a librarme de tal carga y comencé a sentirme bien, comencé a valorar lo que tuve, lo que tengo y lo que tendré y puede que a más de uno le ayude esta manera de ver las cosas, o puede que alguien quiera compartir su opinión al respecto.  

     En mi caso, lo que ha finalizado es una relación social, al principio no sabía bien cómo manejar este asunto, creí que alguna de las dos partes tuvo la culpa de que acabase esta historia. Me enfurecía la situación en la que estaba en ese momento, sentía una gran impotencia al ver que todo llegaba a su fin y que no tenía herramientas para poder salvar esa relación. Sin embargo, tenía todas las herramientas necesarias sólo que no era consciente de ello. En verdad, algo me decía que esa historia debía de acabar ya, que la viví intensamente y que la exprimí todo lo posible. Era hora de dejarla marchar pues lo único que lograría forzando la situación sería emociones, sentimientos y pensamientos negativos provocados por una situación en la que no quería estar ni vivir más. Fue cuando comprendí que todo llegó a su fin, cuando por fin fui libre y abrí los ojos y vi todo de un nuevo color, un color que no era ni blanco ni negro sino que era un color neutro, un color que no puede ser definido sino que has de verlo tal cual es. Dejé de luchar y acepté que todo acabó.

      Ahora echo la vista atrás y sólo veo lo bien que lo pasé en esa etapa de mi vida cuando todo bailaba en un mismo son que cuadraba con lo que yo soy. Ahí puede que esté la clave, mientras todo fluya y pueda adaptarse a tí, todo irá bien pero hay veces que las cosas cambian sin tú tener la posibilidad de cambiarlo, es entonces cuando decides si esos cambios van con tu forma de ser, si pueden llevarse bien contigo mismo y si no es así, es hora de decir adiós sin remordimientos pues has de aceptar que no puedes tener todo el control de lo que pase alrededor tuyo pero sí tienes el control de decidir por ti qué quieres hacer con esos cambios.  Me explico, ya he mencionado muchas veces que todo en esta vida cambia, que nada permanece igual, ni uno mismo es siempre igual pues nunca será el que fue ayer ni el que se es hoy sino que irá cambiando constantemente. De igual manera, las personas o la vida están en constante movimiento interactuando con su entorno, con ellos mismos y modificándose una y otra vez. Pues bien, a lo que me vengo a referir es que tú eres quien decide si esos cambios quieres integrarlos en tu vida o si por el contrario ya no te gustan y no quieres seguir por ese camino, más bien te plantas y buscarás aquello que cuadre más contigo. Eso es lo que me sucedió a mi, acepté que mi exterior estaba cambiando y que yo también cambiaba con ello. Decidí que ese cambio no iba conmigo y que ya no me aportaba nada pues mi camino era distinto al suyo, decidí que tenía total libertad para aceptarlo y amarlo o por el contrario dejarlo ir y seguir con mi vida sin más pues forzar vivir en algo que me desagrada podría ser contraproducente y dañino para mí. 

      Explicado hasta aquí con mi historia personal, puedo explicar de otra manera más fácil de entender, el proceso por el que pasé y evolucioné como persona. Puede sonar redundante para algunos pero lo explicaré muy sencillo y rápido aún tenga que repetir ciertas frases. Tanto las personas como todo aquello que nos rodea está en continuo cambio, tú mismo a la vez que todo cambia también estas cambiando. Eres tú mismo el que ha de decidir qué cambios quieres introducir en tu vida, tú tienes el poder de decidir por que camino ir. En ocasiones, no tienes el control sobre el entorno o las personas que están cambiando pero sí tienes el control para decidir si te gustan o no esos cambios, si los aceptas o los retiras de tu camino por muy duro que parezca. Lo que no has de hacer, en mi opinión, es seguir por un camino que no te gusta, aguantar cambios que no te aportan felicidad por el simple hecho de ser lo que siempre has tenido o por el hecho de que guardas junto a esas personas o cosas mucho tiempo y cariño invertido en lo que un día fue pues, es algo que pertenece al pasado y has de aceptar que ahora todo es distinto. Aferrarse a una idea que no volverá, dejarse llevar sin más o simplemente aguantar la situación porque es lo que has hecho siempre, únicamente te llevará a pensamientos negativos que irán creciendo con el tiempo hasta provocar en tí sentimientos y emociones que te destruirán por dentro sin apenas darte cuenta. 

      Es por ello que gracias a que puedo decidir, yo decido ser feliz, aceptar que cada momento vivido es único y especial, que yo misma soy la que decide que algo se acabó y que por ello no seguiré dándole un sinsentido sino que acabaré una historia creando un final feliz en el que sé que ahí ha de acabar, que yo decidí no volverlo amargo sino quedarme en un recuerdo agradable y en que fui capaz de dejarlo marchar sin que ello me destruyese lentamente si lo hubiese prolongado por más tiempo. Yo soy quien decide ser feliz, y tal como yo lo hice, tú también puedes ser quien escriba las últimas lineas de esa bonita historia que un día comenzó y que hoy llegan a su fin, ser libre de todo pensamiento negativo pues no podría ser de otra forma. La felicidad es una decisión en la que tú eres el protagonista, por ello y como siempre os digo, decide ser feliz. 


viernes, 15 de julio de 2016

El reflejo de una sonrisa que proviene del más puro sentimiento de amistad.

      Hace algún tiempo que no escribo en el blog, hay personas que me han preguntado si seguiré publicando, a lo cual les respondo que sí, claro que seguiré haciéndolo, siempre y cuando tenga algo en mente que quiera compartir con todos vosotros. El motivo de la demora fue que decidí emplear más tiempo con mi gente, tanto con mi familia como con mis amigos. Y éste es precisamente el tema del que vengo a hablar hoy. 

      Casi todos los pensamientos que hoy en día tenemos cada uno de nosotros se han ido formando desde bien pequeños, y es que tanto nuestros seres queridos, los más cercanos ya sean familia o amigos, la escuela, los medios de comunicación o la sociedad en sí nos han ido moldeando. Ahora bien, mi pregunta de hoy es la siguiente: esa educación que nos han ido introduciendo, ¿Es la más correcta o bien nos han introducido muchas ideas que son destructivas para nosotros mismos y para nuestro alrededor? Pongamos un ejemplo muy típico y que todos habremos escuchado en algún momento para que así podamos entendernos con lo que quiero plasmar. Cuando llegaban las notas de los exámenes, nos hemos comparado una y otra vez con nuestros amigos o enemigos a ver quien obtuvo la mejor nota. ¿Creeis que esa es la mejor actitud? ¿Qué opináis si en vez de habernos comparado con otros, nos hubiésemos fijado en nosotros mismos? Ahora, tal vez te hayas dado cuenta con el paso de los años de lo poco que te sirvió y sirve el compararse con los demás en vez de mirarse a uno mismo, cuantos sentimientos de odio, celos, ira, rabia, sentimientos de inferioridad, tristeza o culpa hemos ido acumulando que no sirven para nada, es por esta razón que me gustaría que fuésemos conscientes y a nuestras futuras personitas que aún están en esta fase donde son esponjas, les brindemos este conocimiento, de no compararnos con los demás, para poder crecer más felizmente y que si conocemos el caso de personas que no son tan pequeñas y aún siguen con estas mentalidades, les comentemos lo mismo por si le interesa seguir siendo igual o reflexionar las cosas y tener en cuenta la posibilidad de cambiar. 

      A lo que vengo a decir con todo esto es que como bien dije en el post anterior, hay que saber quererse a uno mismo pero también es muy importante querer a los demás pues el amor que te pueden proporcionar puede hacer de tu día un día mucho mejor en el que podáis compartir miles de experiencias que puedan ser recordadas en un futuro. 

      Decidí empezar a trabajar en ello e intentar ver a las personas tal cual son, con sus "defectos y virtudes", lo pongo entre comillas porque lo que para mi puede parecer un defecto o una virtud, para otros pueden ser lo contrario. Intento mirar un poco más allá de mi ego y aprender a conocer a las personas que están cerca de mí, las observo y pienso el porqué de sus sentimientos, de sus actos. 

      Voy a confesaros una cosa que antes me daba vergüenza incluso decirlo pero que ahora no tengo reparo alguno pues mi trabajo me ha costado y he logrado superar esa barrera que me hacía alejarme de las personas que pudiese conocer y que me hacía sentirme inferior. Hace un tiempo, era una persona que sentía celos de otras por el simple hecho que me comparaba con ellas, solía estar de mal humor cuando me acercaba a ellas porque me centraba tanto en lo que yo no tenía y ellas sí que dejaba escapar el momento tan agradable que podría haber pasado junto a ellas. Un día me vi por casualidad en el espejo después de un paseo con una de esas personas y me ví con una cara muy seria que me llegó a asustar, ¡No me reconocí!, algo no funcionaba bien dentro de mí, algo había que cambiar. Fue en ese momento en el que abrí de par en par los ojos y me pregunté por qué me hacía ese daño pues estaba como si hubiese envejecido ¡¡20 años o más!! No sabía como cambiar ese estado, estuve días con el mismo sentimiento y odiandome por sentirlo hasta que me planteé que tal vez no me quería lo suficiente a mí misma además de que había dejado que algo externo me influenciase a la hora de quererme como puede ser por medios de comunicación donde te introducen ideas erróneas de que es lo aceptado en sociedad como "bello" o por personas que te dicen una y otra vez frases que han aprendido las cuales te hunden sin quererlo tanto a ellas mismas como a uno, como puede ser "nunca llegaré a ser tan guapa como la chica del anuncio X", "Si no te esfuerzas, X persona vale más que tú y no lograrás superarla"  o "Si te maquillas puedes estar más guapa" por ejemplo,  frases que a simple vista parecen inofensivas y puede parecer absurdo que interrumpa tu felicidad, pero que sí lo hacen... Decidí ir al espejo nuevamente y mirarme, mirarme fijamente, plantarme cara, luchar conmigo misma para saber que sí hay cosas de mí que me encantan, que tengo cualidades que no podrán tener otras personas pues no son yo y así mismo saber que no puedo estar comparandome con los demás pues yo no soy ellos. 

      He aquí la cuestión en sí, ¿Sí tú no eres él o ella, porque te comparas con un imposible? Valora lo que tú tienes tanto como lo que tienen los demás. Cada persona es un mundo y consigo aportan su granito a esta vida, ¡No pretendas tenerlo todo! deja que los demás también aporten lo que tienen y valoralo. Ahora miro a las personas con otros ojos, valoro sus esfuerzos y lo que les viene de serie jejeje son personas únicas dispuestas a aportar lo mismo que tú, lo que tienen. Si te pasas el día comparandote con los demás, nunca podrás ser feliz en total plenitud pues careces de algo que jamás tendrás igual que otra persona. ¿De qué sirve malgastar tanto tiempo y esfuerzo en ello? ¿No sería mejor centrarte en tus posibilidades, en tus cualidades, en potenciar todo aquello que puedes aportar y así sentirte mejor? Mira a los demás con entusiasmo como si estuvieses viendo una película que llevabas tiempo queriendo ver, como si estuvieses viendo algo que jamás antes habías visto, abre bien todos tus sentidos y disfruta del paisaje tan bonito, del sonido de sus voces, del tacto de su piel, de la fragancia que desprenden o de saborear cada instante que pases junto a ellas. Cuando comprendas todo esto, llegará el día en el que te topes frente al espejo y veas el reflejo de una gran sonrisa como me ocurrió a mí, una sonrisa provocada por esas personas y experiencias que viviste junto a ellas ese día,  esa sensación que solo una verdadera amistad o vínculo puede proporcionar en la que te dejas llevar por el momento, disfrutar de las personas y ver más allá de uno mismo para disfrutar de los demás. Siéntete libre, rompe las cadenas que la sociedad impone y disfruta, sé consciente de las señales negativas que inundan tus sentimientos y lucha contra ello, tú puedes, claro que puede ser difícil pero creeme cuando te digo que merece la pena intentarlo, como siempre os digo y así acabo mi publicación de hoy, sé feliz. 

jueves, 12 de mayo de 2016

¿Amor propio o egoísmo? Adelante, quiérete.

      Como dije en mi primera publicación, lo más importante para mí en esta vida es el amor. No os vayáis por las ramas del enamoramiento, eso está muy bien y  me gusta mucho pero me refiero más bien al amor por la vida, amor por uno mismo y hacia los demás. Leídas estas primeras líneas supongo que ya tendréis una idea así a grandes rasgos, de qué hablaré en la publicación de hoy, comencemos.  
      Durante estas semanas que he estado ausente, he podido observar en diferentes personas cómo se ven a sí mismas, cómo hablan de ellas/os y cómo se valoran. En silencio, les escuché o las leí expresando sus sentimientos en redes sociales o a través de mensajes que me enviaban y he llegado a la conclusión de que existe un foco invisible, de esos que te apuntan a la cara pidiendo que digas toda la verdad ante alguien desconocido, que les apunta constantemente. Cierto es que no todas me dejaron esa misma sensación, las hubo de algunas que tienen muy claro quienes son y lo que quieren ser, de otras que fueron así pero que lo superaron y miran hacia delante, por ello son éstas las personas en las que no me centraré hoy al hablar pues me quedo tranquila, feliz y les doy la enhorabuena al ver que son capaces de verse así mismas y ser realistas con sus valoraciones.
      ¿Amor propio o egoísmo? Ésta es la pregunta clave que hasta el momento ni se plantearon las personas de las que vengo ha hablar. Desde pequeños nos educan para respetar y amar al prójimo pero no nos enseñan que antes de poder amar a los demás, tenemos que amarnos a nosotros mismos. Pongamos un claro ejemplo, cuando un bebé nace, éste ha de saber distinguir entre su propio cuerpo del resto del mundo. Al principio cree que es un todo, que su cuerpo se extiende más allá de sus extremidades hasta que es consciente de sí mismo y ve que existe un límite entre sus bracitos, sus piernas, su cabeza y el mundo que le rodea, es en ese momento cuando aprecia su mundo externo y valorará lo ajeno, cuando se ha dado cuenta de sí mismo. Pues bien, a lo que me refiero con dicho ejemplo es a que uno mismo ha de valorarse y amarse a sí mismo para poder valorar y apreciar al resto de la gente.       
      Unas frases que se quedaron grabadas en mi mente fueron las de una compañera mía de clase "si dijese eso sería ser creída, ¿qué pensaría la gente?" y otra la que dijo una de las personas más importantes en mi vida "yo no puedo ser tan egoísta", podéis imaginaros la cara que se me quedó al escuchar estas palabras... Cuando les hablé de mi postura, de la necesidad de tener amor propio y mirar por uno mismo, no podían creer lo que les estaba contando pero sí observé en sus caras que se les abría los ojos de par en par conforme iban escuchando mis palabras y me dí cuenta que les dejé una futura reflexión con ellas mismas, ¡perfecto!, primer paso alcanzado, ser conscientes de la posibilidad de valorarse y quererse. 
      Ahora me dirijo a vosotros lectores, ¿Os queréis u os dejáis sucumbir por el qué dirá la sociedad si lo hacéis? Adelante, quiérete. Rompe con esas cadenas y reconocete como persona respetable y merecedora de amor propio y ajeno, siéntete libre de juzgate a ti mismo con palabras llenas de amor, date ese capricho que tienes en mente desde hace tiempo y que por miedo al qué dirán o por postergar una y otra vez por cumplir antes los de los demás no te has dado el lujo de satisfacer. No es malo pensar en uno mismo, no os engañéis. Cuando intentamos querer a otros sin querernos a nosotros mismos pueden surgir sentimientos de ira, rabia, celos, etc. pues nos comparamos constantemente al no estar satisfechos con nosotros mismos, pero es lógico pues ni tiempo nos hemos dedicado para entendernos o valorarnos, sin ni siquiera pararnos a pensar si tenemos también esa cualidad o no, si tenemos de otras compensatorias o no, únicamente vemos lo bueno en otros sin conocernos, juzgamos sin más argumentos posibles, desnudos ante los demás.
      Empieza hoy mismo, dedícate de cinco a quince minutos cada día para pensar en tí, para escuchar tus propios pensamientos, para valorar cada parte de tu cuerpo, para apreciar la visión que los demás tienen sobre tí, para saber quién eres y quién quieres ser. Ten clara tu presencia en éste mundo, busca en tu interior quién eres realmente, tú "yo actual" y desmenuzate en componentes más pequeñitos cada parte de ti para conocerte bien.  Cuando seas consciente de tí mismo/a, podrás cambiar los rasgos de tu personalidad que no te gustan, podrás modificar o aceptar lo que menos te gusta o incluso darle una nueva perspectiva a lo que sientes hacia tí, darte una oportunidad de ser feliz contigo mismo/a. Piensa en la persona que te gustaría ser, compara tu "yo ideal" con tu "yo actual" y ponte manos a la obra en superarte a tí mismo sin tener que hacer la comparación con alguien externo pues sería de locos partir desde un punto inalcanzable pues no eres tú sino otra persona. Busca y transfórmate cada día en una versión mejorada de tí. Cuando seas capaz de encontrar el camino hacia el amor propio, podrás ver la belleza de las personas que te rodean sin tener que compararte con ellas sino que serás capaz de verlas como personas que aportan rasgos diferentes a este mundo igualmente tan válidos como los tuyos. 
      Os preguntaréis ¿Cómo puedo hacer para darme cuenta de mi misma? Pues bien, en esos minutos en los que te dedicaras tiempo para tí, puedes hacer muchos ejercicios sencillos como pueden ser anotar en un cuaderno las cosas que te gustan o no de tí, mirarte en el espejo y, aunque parezca ridículo (que ¡ojo! no lo es), di algo bonito de ti, analizar momentos en los que te has sentido libre de juicios y estuviste tranquilo/a contigo, valora que es lo que te gustaría llegar a ser, observa la lista que hiciste sobre lo que te gusta y lo que no e intenta buscar soluciones para las cosas que no te gustan tanto y recursos para potenciar las cosas buenas de ti mismo, como por ejemplo, si te gusta ayudar a los demás, apúntate a alguna asociación para ayudar a los más necesitados o si lo que no te gusta de ti es que eres cabezota por ejemplo, cuando surja una situación en la que has de dar tu brazo a torcer, simplemente hazlo, a ver qué sucede... cuando hables a los demás sobre tí, intenta decir cosas bonitas como por ejemplo "tengo mucha fuerza de voluntad, todo lo que empiezo lo acabo" o "me gusta mi sonrisa porque realmente parece sincera pues hasta sus arruguitas le salen y son muy bonitas", intenta no decir cosas negativas de tí misma o de compararte con el resto con un "sí, x persona tiene una inteligencia estupenda pero yo también soy muy listo/a" o "sí, es cierto que es más alto/a pero estoy agusto con mi estatura"... estos son recursos que me vienen ahora a la mente pero así hay miles que podéis utilizar. Al principio, como todo, cuesta pero cuanto antes empecéis antes notaréis un cambio positivo en vosotros mismos. ¿No os gustaría sonreír a la vida y sentiros libres de ser juzgados por los demás? ? ¿Sentir que tenéis el control de vuestra propia felicidad y autoestima? A mi personalmente me encanta decirme cosas bonitas y sonreir a la vida, valorar a los demás por lo que son y tienen, sentir que puedo disfrutar plenamente de ellas sin tener que juzgarlas o compararme con ellas sino verlas como externos a mí con sus propias cosas buenas y no tan buenas. Ser consciente de mí misma, quererme, valorarme y superarme a mí misma. Sin nada más que decir, os dejo espacio para pensar en vosotros mismos. Un abrazo y como siempre digo: sé feliz. 



jueves, 7 de abril de 2016

Camina hacia el lado positivo de la vida

      Hace unos días tuve la suerte de conocer a una persona que me motivó para intentar sacar un pedacito de él que creía que ya no existía y que le dejé ver en parte, pues aún le queda camino por recorrer. Sólo espero que nuestra charla le sirviese de algo, aunque sé perfectamente que no fue en vano y que volveré a encontrarme con él más adelante o más bien con su nuevo ÉL. 
      Realmente no se si creer que en la vida las cosas suceden por casualidad sin embargo, ese es un tema en el que no me voy a centrar por ahora. Mientras recogía unos trastos, apareció él, al principio no me dijo más que cuatro palabras pero al ver que yo me mostraba receptiva y le escuchaba, empezó a extender rápidamente la conversación con total confianza. Todo fue muy rápido y de seguida comenzó a hablarme sobre su mayor preocupación, la negatividad. Éste hombre, de unos 60 años, empezó a contarme que en su vida todo es negativo y que nada bueno le sucede a pesar de querer hacer siempre las cosas bien. Me mantuve en silencio durante un rato escuchando todo cuento me decía hasta el momento en el que decidí que era suficiente. En ese preciso instante le hice entender que no dejaría que siguiese por ese camino y le dirigí más bien hacia el mío. Le pregunté "¿es que no cree que le pase nada bueno? ¿Cree realmente que no le sucede nada bueno?", enseguida en el rostro del señor se reflejó una incertidumbre un tato opaca. Tras unos segundos de silencio, afirmó que así era, que no veía nada bueno en su vida, fue entonces cuando le dije que precisamente en ese instante le estaba sucediendo algo bueno, le dije que estaba siendo escuchado atentamente y que si seguía ahí era porque la chara le estaba gustando, de seguida vi dejar caer media sonrisilla. Sorprendido y con una mirada entre incredulidad y curiosidad, se quedó en silencio dejando que fuese ahora yo quien hablase, supongo que algo agradable hubo de escuchar en mis palabras. 
      Imagina que tienes entre tus manos un vaso con agua turbia, dirígete hacia el grifo más cercano y ponlo bajo él, ábrelo y deja caer el agua limpia. ¿Qué es lo que sucede? ¿Ves salir el agua turbia quedando en el interior del vaso el agua clara? Bien, pues ésta es la metáfora que siempre utilizo para hablar sobre dejar de aferrarse a lo negativo y centrarse más en lo positivo, que es mi manera de vivir y ver la vida. Creo realmente que las personas tenemos una cualidad extraordinaria para centrarnos en las cosas negativas que pasan a nuestro alrededor y es que si preguntásemos al azar a cualquier persona de la calle si tiene alguna preocupación o si le ha pasado algo "malo" últimamente, expondría tal retahíla de sucesos cual mago sacando pañuelos de la manga se tratase. Sin embargo, si la pregunta fuese al contrario, "cuéntame, ¿Qué cosas buenas te han sucedido hoy o en estos días?" sus mentes realizarían un viaje astral hacia otros mundos paralelos en busca de alguna respuesta divina sacada del mismo cielo... Puede que haya exagerado un poco, pero así es en cierto modo, os reto a hacer la prueba sino. 
      Sé que no es nada fácil deshacerse de una conducta tan enraizada aunque también sé que sí es posible eliminarla o por lo menos disminuirla. Si nos paráramos a pensar un poco en toda frase que sale de nuestra boca o de las bocas ajenas, seríamos conscientes de la infinidad de frases o palabras negativas que salen de ellas. Si fuésemos capaces de realizar este simple ejercicio, podríamos hacer grandes cambios tanto en nosotros mismos cómo en los demás hacia ellos mismos o en la manera que tienen de dirigirse a nosotros. Si analizásemos lo que decimos, seríamos capaces de cambiar nuestras palabras, nuestros pensamientos e incluso nuestra actitud. Sin darnos cuenta, mediante este tipo de frases o palabras, nos estamos dando una continua retroalimentación negativa, incluso hay momentos en que repetimos a lo largo del día estas mismas frases o contenidos a distintas personas con las que nos encontramos, cuando lo que deberíamos de hacer es olvidar estos pensamientos sin darles mayor importancia ni dejar que se hagan con cada repetición más fuertes. 
      Os invito a que analicéis las frases que decís a lo largo del día, cómo las expresáis y si son estas negativas o positivas. También os invito a haceros la pregunta ¿Qué cosas buenas os han pasado hoy?Seamos conscientes de lo que decimos y lo que nos sucede. Cambiemos nuestras frases y palabras, busquemos el lado bueno de lo que nos pasa a lo largo de día. Cómo ya he dicho antes y es importante tenerlo en cuenta, al principio es un trabajo arduo, pero ánimo pues no es imposible. Transforma las frases que vayas a decir o evita decirlas, no cuentes una y otra vez las mismas historias negativas pues éstas te volverán a dar una bofetada en tu cerebro y estado de ánimo dejándote cada vez más hecho polvo e intenta a su vez evitar que las demás personas te cuenten una y otra vez lo malo que les pasó, pídeles que te cuenten algo agradable. Busca al final del día entre las cosas que te han ido sucediendo, momentos en los que te has sentido a gusto y feliz, cruzarte con un amigo que hacía tiempo que no veías, ver el amanecer, que te dediquen una sonrisa una persona por la calle, un olor agradable, cualquier cosa es válida si te hizo sentir bien. Recuerda esas cosas buenas, haz que disminuya la fuerza que tenían las cosas negativas y da más importancia a lo que realmente importa, las cosas positivas. Verás como poco a poco todo va cambiando, tus recuerdos se van acumulando de sensaciones y sucesos positivos, lo negativo toma otra consideración y vas siendo cada vez más consciente de las cosas buenas, por muy insignificantes que puedan parecer ser. Porque recuerda que al fin y al cabo, lo más importante para sentirse vivo es ser feliz y eso por mucho esfuerzo que conlleve, merece la pena. 

lunes, 28 de marzo de 2016

Momentos

      Hay MOMENTOS en la vida en los que vas a sentir que las cosas escapan a tu control. Por suerte, sólo son MOMENTOS, pues todo en esta vida al final pasa de largo quedando atrás en el recuerdo. Estamos subidos en una constante noria en la que las cosas buenas o malas, van y vienen. Por esta misma razón, hay que ser realista y pensar que cuando algo va mal tenemos que ser pacientes y afrontarlo lo mejor posible pues serán sólo MOMENTOS y no algo permanente. Seguir adelante sabiendo que las cosas cambiarán... y cuando eso suceda, respira hondo y disfruta porque al igual que lo malo pasa, lo bueno no perdura por siempre. VIVE cada MOMENTO como lo que son... algo único que por suerte o por desgracia solo sucederá en ese preciso instante. 
       No te atormentes constantemente, no juegues con el tiempo y suelta lo malo para dejar entrar lo bueno... no seas de esas personas que dejan pasar buenos MOMENTOS por aferrarse a los malos, que no son CONSCIENTES de que todo pasa y creen vivir en un continuo... se CONSCIENTE de que todo cambia, deja que fluyan las cosas y verás como sin apenas darte cuenta, el tiempo pasa y las cosas que te parecían tan malas se van desvaneciendo poco a poco. Calma para los malos momentos, potencia los buenos. VIVE lo mejor que puedas. AMA.

jueves, 24 de marzo de 2016

Decisiones Propias, ¿Qué es bueno para mí y qué es malo para mí?

      Desde hacía unos días que tenía en mente que algo debía de subir ya al blog pues pasan los días, las semanas y no escribo nada pero, ¿por qué imponerme ésta "obligación" de escribir sí realmente no hay nada que aportar? Es por ello que decidí liberarme de ese pensamiento que me pesaba y sólo escribir cuando, como me sucedió ayer, me sienta con las ganas e ilusión por hacerlo.
     Cada uno de nosotros tiene una manera de vivir y es que hay tantas maneras de caminar en este mundo como personas hay en él. En cada paso que demos, aparecerán miles de decisiones que deberemos de tomar las cuales nos conducirán a diferentes caminos. Cuando esto suceda, cuando tengamos que tomar una decisión, nos preguntaremos si hemos elegido la más acertada. Es en éste preciso instante en el que te pediría que te detuvieses y te preguntases ¿Existe realmente respuestas correcta o incorrecta? Lo único que es seguro es que una vez elegida, se desencadenarán una serie de sucesos los cuales podrían ser bien explicados por el principio causa-efecto.
      Si analizásemos más de cerca, podemos decir que la decisión que tomamos es la más correcta y acertada para uno mismo. Llegado a este punto mi pregunta es ¿Qué es la vida sino una manera de ver las cosas desde un punto de vista propio? Por lo tanto, creo que es muy importante tener claro siempre que es lo que para uno es bueno o malo. En muchas ocasiones, nos dejamos llevar por el entorno y las personas que lo rodean. Creo que es ésta la razón por la cual a veces no estamos satisfechos con las decisiones que tomamos, pues en cierto modo no son nuestras. Ante cada una de nuestras decisiones deberíamos de pararnos y buscar la solución en uno mismo. Somos lo suficientemente hábiles como para saber qué es lo que nos gusta y lo qué no, qué es lo que nos hace felices y qué es lo que nos entristece, lo malo es que a veces no somos conscientes de ello y nos dejamos influenciar con información que viene del exterior, ya sea por miedo, dudas, presiones o por ser demasiado pesadas para enfrentarnos a ello, entre
 otras razones.
        La persona que tiene la última palabra sobre lo que pasa en su vida es esa misma persona. Y es en este momento en el que es muy importante saber la actitud con la que nos enfrentamos a la vida. La actitud, una vez combatidas las influencias externas, es la que puede hacer que esa decisión sea buena o mala. Si tenemos una buena actitud, seremos capaces de buscar en nosotros mismos las respuestas, sin embargo, si tenemos una mala actitud, generada por miedos, dudas, enojo... lo que pasará es que iremos en busca de un apoyo externo, pues no estaremos satisfechos con nada que venga de nosotros mismos. 
         Por lo tanto deduzco de todo lo mencionado hasta ahora, que es uno mismo el que decide o debería decidir. Y es que somos dueños de nuestros propios pensamientos por lo que hay que ser conscientes del poder que tenemos para cambiarlos, cambiar nuestra actitud y poder así elegir por qué caminos se quiere viajar. Hay que ser consciente de lo que es bueno o malo para cada uno sin dejar que nos afecten opiniones ajenas a nosotros mismos. Además, hay que ser consciente del estado mental en el que nos encontramos, si tenemos una buena o mala actitud para enfrentarnos a ello. Resumiendo, si somos capaces de dejar en manos de una buena actitud por nuestra parte y de no dejarnos influenciar por lo exterior, podremos estar satisfechos con nuestras decisiones pues serán como bien dije y remarco, nuestras propias decisiones. 
          Hace ya un año que decidí trabajar en esto mismo, en el cambio de actitudes, aplicar la psicología hacia mí misma. Ahora, a día de hoy, puedo decir que es una de las decisiones más "correctas" que he tomado. Aún sigo trabajando en ello pues como todo en la vida, no se puede ser un experto de la noche a la mañana además de que nunca se es el más inteligente en un campo sino que siempre vas a estar en continuo crecimiento, incluso con tropiezos y retrocesos... A pesar de ello, cada vez tengo la sensación de remontar con más fuerza y de superarme a mí misma, cada vez tengo más claros los pasos que doy y el camino que trazo y voy dejando atrás para ver venir de nuevos. Es de este modo por el que seguiré viviendo mi vida intensamente a pesar de lo que pueda suceder, pues tengo claro que pase lo que pase, mi actitud será la más positiva posible y sincera en cada situación, hacia las personas de mi alrededor y sobre todo conmigo misma. Dejaré el tiempo que sea necesario para experimentar el lado amargo de las cosas, y así, de ese modo poder aprender y crecer, mirando dentro de mí sin dejarme influenciar por lo ajeno, me preguntaré ¿Qué es bueno para mí, qué es malo para mí?... Pues mi única meta, mi destino y objetivo en este viaje por la vida es ser y estar feliz. 








martes, 8 de marzo de 2016

Mientras tanto, disfrutemos del paisaje.

      A partir de estas líneas, empieza un blog en el cual el objetivo principal es transmitir alegría, positivismo y buen rollo a todo aquel que quiera regalarme un poco de su tiempo y cómo no, intentar despertar en vosotros la duda, el razonamiento crítico, y provocar una respuesta por vuestra parte compartiendo vuestra opinión, expresando ideas y pensamientos para llegar a mejores conocimientos juntos.

      Mi nombre es Virginia, me defino a mi misma como una chica alegre, realista pero con grandes sueños e ilusiones, inquieta, con ganas de aprender, con muchos pensamientos y preguntas a las que intento dar respuestas indagando tanto de lo que la experiencia y las personas de mi alrededor me aportan como de lo que surge desde mi interior. Pero lo más importante y lo que mejor me define es que soy una persona que se entrega a los demás, que cree que el amor es la energía más grande que existe y que es el motor que mueve todo en esta vida.

      La razón de realizar este blog, que no el objetivo, fue gracias a todas las personas que me han ido apoyando, confiando en mí y que a su vez fueron las mismas que me dieron la oportunidad de conocerlas más y mejor. De tal manera, ese vínculo que fui creando con ellas me dejó plantar una semillita en sus mentes y corazones que daría lugar a unas series de micro transformaciones en sus vidas, que más tarde serían ellos mismos los responsables de seguir cuidando y hacer florecer de la mejor manera en su interior. GRACIAS.

      Espero que os gusten las líneas que os iré escribiendo. A pesar de tener mi objetivo claro, puede que este camino empiece aquí pero nunca se sabe que rutas se tomarán y a que lugares nos dirigen, mientras tanto, disfrutemos del paisaje.